Audiología y Psicología

$8',2/2*Ë$< 36,&2/2*Ë$ $ ORV DxRV IXH XQR GH ORV FLQFR SRQHQWHV GHO SULPHU &XUVR ,QWHUQDFLRQDO GH )RQRORJtD \ )RQLDWUtD FHOHEUDGR HQ 3DUtV HQ MXQWR D ILJXUDV GH OD WDOOD GH $MXULDJXHUUD %RUHO 0DLVRQQ\ 1HJXV R 3HUHOOy 6XV FRQGHFRUDFLRQHV GDQ WHVWLPRQLR GHO UHFRQRFLPLHQWR D VXV WUDEDMRV • &KHYDOLHU GH OD 6DQWp 3XEOLTXH • 0pGDLOOH G¶2U GH OD 5HFKHUFKH 6FLHQWLILTXH %UX[HOOHV • *UDQGH 0pGDLOOH GH 9HUPHLO GH OD YLOOH GH 3DULV • 3UL[ &OHPHQFH ,VDXUH • 0pGDLOOH G¶2U GH OD 6RFLpWp DFDGpPLTXH ³$UWV 6FLHQFHV HW /HWWUHV´ • &RPPDQGHXU GX 0pULWH &XOWXUHO HW $UWLVWLTXH /D SUHQVD VH KL]R HFR GH VXV LQYHVWLJDFLRQHV (O HO SHULyGLFR ³/D 9DQJXDUGLD (VSDxROD´ GH %DUFHORQD SXEOLFDED HO DUWtFXOR ILUPDGR SRU 3 9LOD 6DQ -XDQ WLWXODGR La Prisa TXH WUDQVFULER SDUFLDOPHQWH D FRQWLQXDFLyQ “El suceso que motiva esta crónica es el siguiente: El doctor Alfredo Tomatis, director del laboratorio de acústica del Ministerio del Aire francés, en Salille-sos-Bois >VLF@ , ha curado por conducto de su invento “la oreja electrónica” al famoso tenor Nicole Courcel >VLF@ , que había perdido completamente la voz aquejándole una terrible sordera. Pero para ello –médula de su invento- hubo que aplicarle con dirección directa al cerebro del paciente una constante emisión de discos. El doctor Tomatis, en atención a la cuerda del tenor, eligió la voz de Caruso, y ahora –prodigiosamente- Nicole Courcel canta exactamente igual que el famoso italiano que asombró al mundo con el poderío de su arte. Los sonidos –dice el doctor Adrián Selam, personaje de Erkman Chatrian- obran sobre las moléculas de un líquido de lo que resultan infinitas combinaciones, con la diferencia esta vez que siendo movibles tales moléculas las figuras que resultan de ellas son seres animados. Es lo que los físicos llaman “creación equívoca”. Pues en las cuerdas vocales de Nicole Courcel se ha instalado la voz de Caruso. E inmediatamente de conocerse el prodigio científico, se han presentado al doctor Tomatis dos clientes que entrañan todo un simbolismo actual. Uno es viejo –el bajo cantante Humberto Tomatis, padre del doctor-, que sólo aspira a recuperar su voz perdida. El otro es joven, muy joven, y éste, que no ha perdido nada, ni sufre enfermedad alguna, quiere que el doctor le “imprima” la voz de Anselmi o Tito Schipa, porque tiene

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